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Desde Cáritas

Leonardo Ruiz del Castillo*

 

Y LA TIERRA TEMBLÓ… Gritos, lamentos, llantos, peticiones de auxilio; niños llorando y llamando a sus padres… Gentes incrédulas deambulando entre la confusión y el caos por lo que antes eran calles con sus casas, y ahora sólo hay escombros; todo está derruido… Buscan a sus seres queridos; hace unos minutos estaban junto a ellos… ahora no se sabe. Durante interminables segundos la tierra tembló… Platos, vasos, adornos, lámparas, muebles… caían al suelo como si de un castillo de naipes se tratara; también las paredes, techos, tabiques… el edificio entero se venía abajo y con él las personas. “¡Es el fin del mundo!...” —gritaban algunos…—. “¡Es un castigo de Dios!... “—decían otros…—. Es, en definitiva, una catástrofe. Una desgracia para el pueblo de Haití. Una circunstancia que incrementará aún más la pobreza de quienes ya tenían esa maldición encima…

Las noticias que me llegan de aquel país hermano son dramáticas, sobre todo por los que en mayor medida son los perjudicados: los más humildes, los más necesitados… los pobres. Los pobres del país más pobre de América Latina ¿Es una casualidad? No, digo yo; porque hay que tener en cuenta que la extrema pobreza de Haití hace que sus habitantes sean mucho más vulnerables a los desastres y que la capacidad de recuperación de los damnificados sea muy precaria, debido a la escasez de recursos e infraestructuras. Las gentes más arruinadas, cuando llega una desgracia siempre son las más perjudicadas, las que pagan, incluso con sus vidas, la pobreza que sufren y padecen durante años. Más de 230.000 personas muertas es el último balance de víctimas del que tengo información; ¡esa es la población de Santa Cruz de Tenerife!…

La Red Cáritas ha enviado a Haití un convoy naval de seis buques fletados desde México para transportar hasta la isla 15.000 toneladas de ayuda humanitaria, fundamentalmente alimentos, agua potable y suministros médicos. El “Papanlapou”, primero de los buques que arribó a Puerto Príncipe, llevaba en sus bodegas 2.000 toneladas de arroz, alubias, leche pasteurizada y lotes de productos sanitarios.

Toda esta ayuda se está distribuyendo entre los damnificados que están siendo atendidos por la red Cáritas dentro del plan de respuesta a la emergencia, por valor de 31 millones de euros, puesto a punto por Cáritas Haití para prestar ayuda a 200.000 personas durante dos meses.

La ayuda suministrada por Cáritas a los damnificados incluye también materiales de abrigo y tiendas de campaña, así como acompañamiento psicosocial y asistencia quirúrgica de urgencia. Se está desplegando en Haití, por mediación de la Cáritas Norteamericana, un equipo de la Universidad de Maryland especializado en tratamiento médico a víctimas de desastres y cuyos miembros irán renovándose cada semana dentro de un programa de actuación en el terreno, de seis meses de duración. La máxima prioridad de este equipo es acometer, en los próximos días, la intervención de los casos quirúrgicos especialmente delicados.

Cáritas manifiesta también en estos momentos su compromiso inequívoco con todos los últimos y no atendidos allí donde se encuentren. Y ahora son nuestros hermanos haitianos los que necesitan de toda nuestra cercanía y solidaridad. La respuesta a los efectos de la crisis en España no va a restar ni un ápice el firme compromiso de Cáritas a la hora de seguir canalizando nuestra ayuda en el campo de la cooperación internacional hacia los países menos favorecidos, como es el caso de Haití”, manifestó Sebastián Mora, Secretario General de Cáritas Española. Declaraciones que hicimos nuestras en Cáritas Diocesana de Tenerife, pues el especial esfuerzo que se viene realizando en los últimos meses para atender dentro de nuestra tierra a las personas que acuden a las acogidas y atención primaria, no se va a ver mermado en absoluto.

Hasta el momento llevamos recaudados unos 300.000 euros y en espera de que se completen los ingresos de las colectas en las misas del primer domingo de este febrero y víspera, que como ustedes saben van destinadas a Cáritas; en esta ocasión, por decisión de nuestro Obispo Bernardo, a la Cáritas hermana de Haití.

Y aquí enero nos ha traído las cifras del paro. Datos muy preocupantes, porque si bien Canarias ha sido la tercera Comunidad más baja en el aumento del paro, superamos ya las 250.000 personas sin empleo. ¿Cuándo “quien corresponda” se va a dar cuenta de que hay que ayudar a las PYMES para que generen empleo? Recordemos que más del 80% de los puestos de trabajo en España lo generan esas Pymes.

Este mes de febrero cabe destacar un hecho muy importante en la vida de nuestra Cáritas en la provincia tinerfeña: la VIII Asamblea Ordinaria. Tendrá lugar los días 26 y 27 en el Colegio de las Madres Dominicas de Vistabella, en Santa Cruz de Tenerife. Este acontecimiento tiene lugar cada dos años y en ella se someterán a aprobación el informe de Gestión, los Balances y los Presupuestos Económicos desde la última Asamblea y para los dos próximos años, entre otros aspectos de la actividad de Cáritas.

Quiero agradecerles, en mi nombre, en el de Cáritas y en el de las personas que se beneficiarán, su solidaridad con nuestros hermanos, así como ese decidido apoyo a quienes están en muchísima peor situación, como son los damnificados de Haití. Esos otros hermanos que en un pis-pás han pasado de la pobreza al pauperismo, con el agravante de haberse quedado solos, en muchos casos (sobre todo niños), al fallecer en el seísmo los familiares.

Ya sé que sigo contando con ustedes, porque por eso podemos seguir adelante y dando respuestas a quienes necesitan nuestra ayuda. De ahí mi gratitud por compartir, incluso lo necesario.

*Director de Cáritas Diocesana de Tenerife

 

 

 

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