Noticia28/04/2026

Cáritas mejora su tasa de inserción sociolaboral y facilita el acceso al empleo a 14.639 personas en situación de exclusión

Presenta Maná, un proyecto innovador que une gastronomía inclusiva y aprovechamiento alimentario para generar empleo

En un contexto de profunda transformación del mercado de trabajo, Cáritas logró mejorar en 2025 su tasa de inserción laboral entre las personas en situación de exclusión social. De las 65.560 personas que participaron en alguno de sus programas de empleo, la red de Cáritas consiguió insertar al 22,33% (14.639 personas), lo que supone dos puntos porcentuales más que el año anterior.

Así lo recoge el informe de Economía Solidaria 2025, presentado por Cáritas Española en la sede de Formació i Treball Empresa de Inserción de Cáritas Barcelona. El balance de actividades -publicado con motivo del Día Internacional del Trabajo- vuelve a poner en valor un modelo económico centrado en las personas, en medio de un escenario marcado por el aumento de la inestabilidad y la precariedad laboral.

“A través de sus programas de Economía Solidaria, Cáritas quiere ser testimonio de que hay otra forma de gestionar los asuntos económicos, que es posible poner el cuidado de la vida en el centro a la hora de producir, comercializar, financiar y consumir. Por ello, apuesta y defiende el empleo digno, la economía social, el comercio justo, las finanzas éticas y el consumo responsable”, señala Ana Heras, coordinadora del equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española.

Inversión récord

Durante 2025, Cáritas destinó 157,3 millones de euros a sus iniciativas de economía solidaria una cifra récord que representa un aumento del 8,63 por ciento respecto al año anterior (12,5 millones de euros más). De ese total, 40,4 millones de euros se invirtieron en itinerarios de inserción sociolaboral, que incluyen orientación laboral, intermediación con empresas y formación.

“Recientes estudios demuestran que a medio y largo plazo el retorno económico de los programas de capacitación profesional y de acceso al empleo llegan a triplicar la inversión realizada. A través de estos proyectos, las personas ganan en autoestima, en reconocimiento social y en acceso a derechos, y además contribuyen de un modo activo al desarrollo económico común a través de su contribución en impuestos y en consumo”, explica la coordinadora del equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española.

La economía social concentró en 2025 la mayoría de los fondos invertidos, con más de 116 millones de euros. Este sector, del que Cáritas es uno de sus principales impulsores, representa ya el 11,1 por ciento del PIB en España.

La apuesta sostenida de Cáritas por modelos empresariales que equilibran crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social le ha permitido consolidarse en la última década como una de las mayores promotoras de empresas de inserción del país, con 3.158 puestos de trabajo y 271 líneas de negocio. Estas actividades —vinculadas al reciclaje textil y de excedentes alimentarios, la gestión ambiental y de residuos, la limpieza, el transporte, la mensajería o la restauración— alcanzaron en 2025 una facturación total de 92,2 millones de euros.

Proyecto Maná: recuperar alimentos para generar empleo inclusivo

El proyecto Maná es la última iniciativa en incorporarse al ecosistema de economía social de Cáritas. Financiado por Fondo Social Europeo, su objetivo es transferir a otras Cáritas diocesanas la experiencia de éxito desarrollada por Formació i Treball en la utilización de alimentos recuperados para generar empleo inclusivo en el sector de la hostelería.

Desde su sede central en Barcelona, principal núcleo operativo del programa, se recuperaron en 2025 más de 250.000 kilos de alimentos que fueron transformados en productos destinados a restauración, catering y servicios de comida a domicilio. Actualmente, los alimentos recuperados representan en torno al 20% de la materia prima utilizada en las distintas elaboraciones.

“La mayor dificultad del proyecto es de tipo logístico, ya que desconocemos con antelación qué alimentos recibiremos por donación por lo que cada día debemos equilibrar lo que llega con las necesidades de nuestras líneas de distribución para garantizar el máximo aprovechamiento alimentario”, explica Marina Arnau, codirectora de Formació i Treball.

Esta actividad permite además generar empleo inclusivo, con 13 puestos de inserción para personas en situación de exclusión vinculados directamente a la recuperación alimentaria, dentro de un modelo que combina gastronomía inclusiva y sostenibilidad ambiental.

“La gestión de los alimentos forma parte de los orígenes de Cáritas, y por eso impulsamos proyectos como Maná, que transforman la forma de gestionar la alimentación y ofrecen respuestas innovadoras a necesidades básicas como el acceso a un trabajo, a la vez que se promueve un modelo alimentario más sostenible y responsable”, explica Eduard Sala, director de Cáritas Diocesana de Barcelona.

Sala remarca que la entidad apuesta por modelos que ponen a la persona en el centro, fomentando la autonomía y evitando la estigmatización. «Es necesario avanzar hacia un acceso a la alimentación basado en los derechos, que permita escoger, comprar y cocinar como hace cualquiera, con una clara perspectiva comunitaria. Maná es un ejemplo de un modelo más humano, digno y transformador», señala.

Replicar el modelo

Durante su primer año de desarrollo, el proyecto ha avanzado en la creación de un kit de transferencia que facilitará su implementación en otros territorios, en línea con el objetivo de escalar y replicar el modelo en diferentes contextos. En esta fase inicial, las Cáritas diocesana de Bilbao y Albacete ya han puesto en marcha proyectos para comenzar a incorporar el aprovechamiento alimentario en sus líneas de restauración.

El programa cuenta además con la colaboración de 15 empresas donantes, cuya implicación resulta clave para reducir el desperdicio alimentario y consolidar una red comprometida con la economía circular. “El trabajo en red es clave para afrontar los grandes retos sociales, poder multiplicar el impacto social y contribuir a una sociedad más justa y cohesionada”, añade el director de Cáritas Barcelona.

Perfil de los participantes

El perfil de las personas que participaron a lo largo de 2025 en los distintos programas de empleo de Cáritas se mantuvo similar a años anteriores: la mayoría son mujeres (64%), de más de 45 años (40%), sin estudios o con estudios mínimos (32%) o secundarios (30%). El número de personas procedentes de países no comunitarios fue superior a las nacionales (58%).

“Detrás de ese perfil se dan multitud de situaciones aisladas o que se suman y que hay que ir superando para lograr el objetivo de inserción laboral. En muchas ocasiones nos encontramos con personas que carecen de competencias digitales, presentan dificultades de aprendizaje, escasa experiencia laboral o muchos problemas de conciliación familiar, además de graves carencias socioeconómicas, dificultades con el idioma y baja autoestima que lleva a la desmotivación”, precisa Ana Heras.

“Toda esta realidad -añade- nos obliga a articular una atención integral, muy individualizada, y con una metodología eminentemente práctica, que acelere y facilite el aprendizaje y les ayude a superar las dificultades que les alejan del mercado laboral”.

Comercio Justo

Las acciones de comercio justo desarrolladas en 21 Cáritas diocesanas supusieron en 2025 una facturación total de 626.438 euros, un 76% de todo lo invertido. Esta red cuenta con 41 puntos de venta repartidos por toda España, que funcionan no solo como lugares de comercialización de productos, sino que generan espacios de sensibilización para que los consumidores visibilicen las personas y procesos que hay detrás de cada producto y contribuyan a fomentar un consumo responsable.

Finanzas éticas

Los ciudadanos son cada vez más conscientes del impacto de sus decisiones económicas en el sistema financiero, en la cohesión social y en la vida de las personas. Sin embargo, muchos desconocen que numerosas entidades financieras tienen entre sus prioridades la de ofrecer servicios de valor a la comunidad y al entorno.

Cáritas anima a invertir en productos socialmente responsables de la banca tradicional, que garantizan un impacto sostenible y medible, ya que elegir alguna de las opciones que ofrecen las Finanzas Éticas pueden ser uno de los instrumentos con mayor capacidad de transformación de la sociedad.

“Entre todos construimos una economía más justa, inclusiva y sostenible cuando elegimos productos de comercio justo y de economía social; contratamos servicios de empresas que promueven la inclusión; generamos oportunidades laborales dignas para personas en situación de vulnerabilidad; exigimos transparencia sobre el impacto social y ambiental de los servicios y productos que adquirimos o consumimos de forma responsable, comprando lo necesario y priorizando alternativas como la segunda mano, la reutilización, el intercambio y la reparación”, concluyó Ana Heras.

Cada gesto cuenta y cada decisión puede contribuir a transformar la realidad.

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